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miércoles, 5 de agosto de 2015

Hoy

Hoy he sentido miedo

Un sabor extraño en la punta de mi lengua, metálico, sanguíneo. Un nudo grueso corriendo por mis venas y contaminando cada célula de pesadez, de pánico, parálisis.

Hoy he sentido pavor.

Dos dedos hundidos con fuerza en mi columna, mis huesos quebrándose uno tras otro, indecisos; mi estómago hundiéndose contra el vacío de moscas quejumbrosas.

Hoy he abierto los ojos y no estaba en mi piel.

Dolor en el pecho, un órgano bombeante que funciona defectuoso, dolor en mis pies y mis manos, dolor en cada partícula de mi universo vacío.

Hoy me he despertado hueca.

Pasos de recién nacido al salir de la cama y sonrisa balbuceante ante la cegadora promesa de un futuro sin construir, apenas dos gotas de tinta manchando mis dedos.

Hoy he salido de esa cama vacía, fría y pequeña. He pensado en ti y seguías durmiendo en tu colchón de kilómetros, los ojos cerrados, la mente extraviada y ni un solo espacio donde acurrucarme.

Hoy he sabido que no importa cuanto te sueñe, estaré sola al abrir los ojos, sin trazos de tu pensamiento huidizo.

Hoy me he despertado.

El sol ha besado mi piel y el aire se ha atrevido a rozar mi pelo, la ropa me ha robado el último ápice de inocencia y mi desnudez se ha ido a una esquina con tu olor.

Hoy, han pasado tantas cosas hoy.

Y hoy empiezo a olvidarte, corazón

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